Nuestra historia: Un encuentro inesperado en tiempos de COVID
- Jun 11
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Updated: Jun 15

A veces la vida te sorprende con giros que parecen sacados de una novela de realismo mágico. Si alguien me hubiera dicho a principios de 2020 que terminaría casada con el director del departamento de idiomas de mi universidad, le habría dicho que era algo inimaginable en circunstancias normales. Pero la pandemia cambió las reglas de todo.

Mi historia con Jim comenzó por una necesidad académica muy concreta: para graduarme de mi licenciatura en Desarrollo Sostenible, necesitaba un crédito de español. Mi asesor me envió con el Dr. Jim Fogelquist, quien en ese entonces dirigía el Departamento de Lenguas, Literaturas y Culturas en Appalachian State University. Él me guio para tomar la clase de español para hablantes de herencia, que él mismo impartía por Zoom.
Aquellas clases virtuales en el otoño de 2020 fueron extrañas y profundamente humanas. Jim enseñaba desde la habitación donde su esposa de treinta años yacía, luchando contra una enfermedad que la iba apagando poco a poco. Recuerdo aquel día de noviembre cuando, con lágrimas en los ojos, nos contó a la clase que ella había fallecido. Yo por mi parte, también atravesaba mi propio proceso de cambio, saliendo de una relación de muchos años.

Lo que comenzó como una relación entre profesor y alumna se transformó en la primavera de 2021, cuando empezamos a escribirnos por WhatsApp. Cuando finalmente nos conocimos en persona en abril de ese año, yo estaba muy nerviosa, pero la conexión fue inmediata. Jim suele decir que fue como si yo hubiera "caído del cielo", un regalo inesperado en medio de su duelo. Un año y medio después, nos casamos.
No solo nos unió el amor, sino una visión compartida del mundo que hoy es el corazón de Nosotros Dos Producciones, una pequeña productora de documentales enfocada en el desarrollo sostenible, las comunidades latinas y la inclusión a través de la música y el arte.
Podría decirse que somos un matrimonio de opuestos. Como periodista y reportera de viajes y turismo por más de 30 años, yo soy inquieta y gregaria. Por su parte, Jim, con su formación académica y su temperamento reflexivo, es paciente, disciplinado y detallista. Sin embargo, nos unen convicciones profundas: la música como lenguaje universal, la justicia social, el compromiso con las comunidades latinas e inmigrantes, y el cuidado de la tierra. El pasado de Jim en el mariachi profesional dialoga de manera natural con mi amor por el folclore y la música de protesta, mientras que mi formación en Desarrollo Sostenible y Estudios Apalaches se complementa con su profundo respeto por la cultura hispana.

Con el tiempo, aprendimos a poner esas afinidades y nuestras habilidades complementarias al servicio de un propósito común. Hoy, ya jubilados, dedicamos esta etapa de nuestra vida a viajar, hacer voluntariado y contar historias que, a través del cine documental, celebran la fusión cultural y promueven la tolerancia.
Más que una historia de amor, la nuestra es una historia de resiliencia, propósito y reinvención. Es la prueba de que nunca es tarde para para empezar de nuevo y de que, incluso en los momentos más oscuros, pueden construirse puentes capaces de cambiar una vida para siempre.









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